Saturday, June 03, 2006

1944: Los estragos de la Guerra


Pedro Díaz G.

Tras la muerte del presidente del Comité Olímpico Internacional, Henri de Baillet-Latour, la primera decisión que debe tomar su sucesor, Sigfried Destroem es difícil: el sueco, antes vicepresidente, anuncia que no habrá Juegos Olímpicos en 1944, por la II Guerra Mundial.

Del otro lado del Atlántico se decide también: no habrá Juegos Deportivos Centroamericanos.

Tampoco serán disputados los I Juegos Panamericanos.

Cuando dos ediciones quedaron sin realizarse, tras una década de armisticio: Tokio 1940 nunca pudo celebrarse, y cuando se decidió trasladar la sede a Helsinki, Alemania invadió Finlandia; y el COI, disperso, no se planteó siquiera la posibilidad de los Juegos de 1944, asignados a Londres.

Después del nazismo, el holocausto y la bomba atómica, el ideal olímpico parecía apenas un candoroso sueño.

Fundador de la Federación Internacional de Atletismo Amateur (FIAA) en 1912, surgió, entonces, Sigfried Edstrom. Nacido el 21 de noviembre 1870, fue alumno de la Politécnica de Zúrich, y a los 20 años corría los 100 metros en 11 segundos e ingresó al COI en 1920, tras haber sido uno de los organizadores de los Juegos de Estocolmo.

Edstroem mantuvo el contacto entre los miembros de la institución, desde un país neutral durante la Segunda Guerra Mundial y el 21 de agosto de 1945, apenas al día siguiente de concluida la guerra, convocó a una reunión del organismo.

Sólo respondieron el británico Lord Aberdale y el estadounidense Avery Brundage. Pero fue suficiente.

Juntos desarrollaron una frenética labor para convencer al mundo de que los Juegos Olímpicos debían volver a celebrarse, y debían hacerse en Londres, destruida por los bombardeos, arruinada económicamente, pero símbolo de la resistencia, del tesón y de la victoria.

Y el mundo descubrió que, después de la catástrofe, quizás era necesario un acontecimiento como los Juegos, que hermanara a los pueblos y que difundiera un mensaje de paz. Sigfried Edstrom lo propuso al mundo. Gran Bretaña asumió el reto.

Terminó su mandato en 1952, después de los Juegos de Helsinki, que resultaron un modelo de fervor y de éxito populares.

Murió en 1964.






Junio de 2004

0 Comments:

Post a Comment

<< Home